¿Por qué nuestros jóvenes abandonan sus sueños de niños?

El modelo formativo internacional actualmente está basado en el modelo prusiano, que era de formación de esclavos, donde se genera una programación mental a quienes pasan por este proceso de formación, en el que evitan el desarrollo de la plasticidad neuronal, capacidad natural de relacionar múltiples circuitos neuronales para obtener nueva información, desde el deseo, la identidad y la proyección propia de nuestros pensamientos.

Al castrar esta capacidad natural, y aplicar neto conductismo a la formación de un niño, él llega a la conclusión de que, lo que él piensa no es importante, ya que hay un modelo de pensamiento superior a él, que es “más importante”. Ahí automáticamente se gesta un sentir de autodesvalorización.

Esto afecta el desarrollo inconsciente del cachorro/niño, ya que, cuando lo amenazas con no clasificar en la manada (o tribu si se prefiere, aunque igual somos mamíferos), sólo por pensar diferente, él va a sentir que debe “agradar” a los demás miembros de su Clan, todo con el fin de no ser “expulsado simbólicame” de su agrupación natural.

La sola idea de sentirse lejos de su manada, hace que se active su instinto de supervivencia, y esto lo lleva a tomar la decisión de hacer lo que le pidan, no lo que él desea.

Si formas 3 generaciones así, el aprendizaje del modelo no sólo se hereda desde la misma tradición oral (mijo, estudie para que se consiga un trabajo y se pensione), sino que también se convierte en información genética que se hereda a nivel celular, tal como lo mencionaba Darwin, logrando la adaptación a las situaciones que se presentan.

¿Te imaginas que a una persona que viva en la costa le toque vivir de repente en el Polo Norte, y que a alguien del Polo Norte le tocara irse a vivir a algún lugar en la línea ecuatorial?

Creo que es la forma más fácil de comprender el desarrollo físico y mental, con la adaptación enfocada sólo al tema geográfico.

Ahí ocurre que las familias, o mejor, los Clanes, programan a sus hijos con el mismo sistema de creencias que han recibido, manteniendo la misión y la visión de sus clanes de manera inconsciente, con el eterno legado “¡Es que en nuestra familia somos así!”.

Sumado a esto, las condiciones del sistema están dadas para mantenernos dormidos e hipnotizados, de tal forma que no podamos ver otra realidad, manteniéndonos como dijo Kiyosaki, en esa eterna carrera de la rata que no nos lleva a ningún lado.

El sistema está diseñado para no pensar de manera auténtica, para sentirnos obligados a pertenecer a una manada que sólo satisface su ego, y que dista muchísimo de propender por la autenticidad y el desarrollo de valores profundos basados en el respeto por el otro.

Esta es mi opinión sobre por qué los niños dejan sus sueños de lado.

Como dijo Jaime Garzón, “el hombre es libre hasta que se encuentra con los profesores”, y, aclaro, yo mismo soy docente, y desde mi ejercicio, busco siempre que las ideas de mis estudiantes puedan tener asidero para su desarrollo personal y profesional.

Publica tu comentario indicando si tienes más razones identificadas por las cuales los jóvenes renuncian a sus sueños de niños.

Oscar “El que no abandona sus sueños” Valbuena – Osabuena

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